Una viuda de Trelew logró un fallo clave y el debate sobre la fertilización post mortem vuelve a encenderse
¿Qué pasó en Trelew? Una jueza autorizó a una viuda a seguir con el tratamiento de fertilidad que inició con su esposo fallecido. El fallo reabre el debate sobre la falta de una ley que regule la fertilización post mortem en Argentina.
Una viuda de Trelew logró un fallo clave y el debate sobre la fertilización post mortem vuelve a encenderse
Un fallo de la Justicia de Chubut autorizó a una viuda a continuar sola con el tratamiento de fertilidad que había iniciado junto a su esposo fallecido. La decisión reavivó un debate que lleva años sin resolverse: la Argentina carece de una ley que regule la fertilización post mortem.
La resolución fue firmada por Ivana Wolansky, jueza del Juzgado de Familia N°3 de Trelew. En diálogo con TN, explicó que la mujer no buscaba que su marido fuera reconocido como padre del futuro hijo, sino que se trataba de un proyecto monoparental.
“Lo hice porque la actora solicitó se autorice el descongelamiento y la transferencia embrionaria y en su oportunidad se ordene al Registro del Estado Civil y Capacidad de las Personas que inscriba al niño/a, hijo/a de ella en virtud del proyecto monoparental”, sostuvo la magistrada.
¿Qué diferencia a este caso de los anteriores?
Para Mónica Moon, abogada de la mujer, el fallo “amplía el alcance de la doctrina judicial existente sobre fertilización post mortem”. En otros casos se discutió el uso de semen criopreservado o embriones formados antes de la muerte, pero aquí la pareja había recurrido a una doble donación de gametos porque ambos tenían problemas de fertilidad. El hombre falleció antes de la fecundación.
“La importancia del fallo radica en que la Juez Dra. Wolansky puso el acento en la voluntad procreacional y en la continuidad de un proyecto parental iniciado en vida, con independencia del origen genético de los gametos”, afirmó Moon.
Un vacío legal que obliga a ir a la Justicia
La jueza Wolansky recordó que el anteproyecto del Código Civil y Comercial incluía un capítulo sobre fertilización post mortem, pero fue suprimido antes de la sanción. Aquel texto proponía consentimiento expreso por escrito y un plazo de un año tras el fallecimiento. “No implica jurídicamente que la práctica se haya prohibido”, aclaró.
Sin embargo, la falta de regulación obliga a que cada caso se resuelva en los tribunales. Según Florencia Daud, especialista en fertilidad asistida, existen unos 13 antecedentes judiciales en el país: en 10 se autorizó y en 3 se rechazó. La Corte Suprema, en agosto de 2024, dejó firme un rechazo al pedido de una mujer para usar semen de su esposo fallecido, exigiendo una voluntad procreacional expresa, específica e inequívoca.
“No existe actualmente un instrumento previsto expresamente por la legislación argentina que permita dejar un consentimiento anticipado y vinculante para autorizar el uso del propio material genético criopreservado después de la muerte”, explicó Daud.
Moon coincidió en que la Ley 26.862 de Reproducción Médicamente Asistida “va un paso detrás de los avances de la ciencia, originando vacíos legales”. Por ejemplo, no hay respuesta sobre embriones criopreservados cuando una pareja se separa, uno muere o abandonan el tratamiento.
Las especialistas advierten que estos casos se multiplicarán. “Una legislación clara permitiría evitar la judicialización de muchos casos y ofrecer respuestas previsibles”, cerró Daud.
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