¿Por qué Europa no celebra su título y en cambio elige humillar a Messi?
¿Sabías que la furia europea contra Messi y Argentina esconde una doble vara? Te contamos lo que nadie dice.
¿Por qué Europa no celebra su título y en cambio elige humillar a Messi?
El subcampeonato mundial de Argentina desató una ola de críticas que, para muchos, va más allá de lo deportivo. España, Francia y hasta países de América Latina apuntan contra Lionel Messi y el equipo de Scaloni, acusándolos de una actitud antideportiva que ellos mismos no vieron cuando les tocó perder.
España se consagró campeón del Mundial 2026 con justicia, y Francia logró un honroso cuarto puesto. Sin embargo, en lugar de celebrar, buena parte de Europa y algunos países americanos han emprendido una campaña de desprestigio contra la Selección Argentina y su capitán. Lionel Messi, ocho veces Balón de Oro, es ahora señalado como el líder de una banda de “torvos patibularios” que habrían manchado el fútbol. ¿El motivo? Que durante la entrega de medallas, los jugadores argentinos dieron la espalda a la ceremonia para saludar a sus hinchas.
¿Qué pasó realmente en la entrega de medallas?
El gesto que desató la polémica fue que los futbolistas argentinos, tras recibir las medallas de subcampeones, se dieron vuelta para mirar a sus seguidores en lugar de seguir el protocolo. También habrían desairado el pasillo que los españoles les ofrecieron minutos antes. Para los críticos, fue una falta de respeto. Para otros, una reacción humana ante la derrota. “Es verdad que desairaron un poco el pasillo”, admite el artículo, pero aclara: “No hubo nada más que eso”.
La doble vara de Europa
El texto recuerda que hace cuatro años, cuando Argentina ganó el Mundial de Qatar, los jugadores franceses no asistieron a la ceremonia de premiación. “No había un solo atleta francés en cincuenta o sesenta metros a la redonda”, señala. Sin embargo, nadie los acusó entonces de conducta horrible. Tampoco se cuestionó a Kylian Mbappé cuando recibió el Botín de Oro con el trofeo a la altura de la rodilla y cara de enfurruñado. “Si un argentino hubiera hecho eso hoy, sería linchado”, afirma la nota.
Otro ejemplo: Lamine Yamal, joven promesa española, declaró que España y otro país eran las dos mejores selecciones del mundo. “Qué simpático, qué ocurrente”, ironiza el artículo. Pero si lo hubiera dicho un argentino, “colgaría hoy de un gancho”. La misma vara se aplica a Mbappé cuando dijo que el fútbol europeo era superior al americano: nadie lo acusó de discriminación.
Messi, el blanco de la ira europea
El capitán argentino, que acumula ocho Balones de Oro (2009, 2010, 2011, 2012, 2015, 2019, 2021 y 2023), es el principal objetivo de las críticas. “O Europa mintió entonces como una desorejada, o miente ahora con su campaña de desprestigio”, plantea la columna. La contradicción es evidente: antes lo adoraban, ahora lo humillan.
La nota concluye con una reflexión: “Disfruten la gloria del campeón mundial y la del cuarto puesto, ambos ganados en buena ley. Gocen sin presentir de esa alegría única. Quedan muchos mundiales por delante”. Y cita al escritor Javier Cercas: “El deporte por excelencia de Europa no es el fútbol, es la guerra”.
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