Milei teje una red sudamericana de derecha: de Brasil a Perú, con la mirada puesta en Washington
¿Pensaban que era solo una gira? Milei prepara el terreno para una cumbre de presidentes conservadores en Buenos Aires, con la mira puesta en ser el líder regional de la derecha.
Milei teje una red sudamericana de derecha: de Brasil a Perú, con la mirada puesta en Washington
El Gobierno argentino prepara una gira del presidente Javier Milei por Sudamérica con un objetivo que va más allá de las relaciones bilaterales: posicionarlo como un referente regional de la derecha, en sintonía con Estados Unidos y con una agenda que abarca seguridad, comercio e inversiones.
El primer paso tiene un costo político asumido. Milei viajará el 25 de julio a San Pablo para participar del lanzamiento presidencial de Flavio Bolsonaro, pese a que en la Casa Rosada reconocen que sus números electorales son “malos”. “Es por sintonía ideológica”, explican desde el oficialismo, que no teme tensionar el vínculo con Lula da Silva, pese a que Brasil es el principal socio comercial argentino.
¿Qué busca Milei con este gesto?
La jugada no se limita al acto de Flavio. El mandatario también planea visitar Brasilia para reunirse con Jair Bolsonaro, reforzando así la alianza con la familia que lidera la oposición de derecha a Lula. El Gobierno interpreta como una oportunidad los triunfos consecutivos de candidatos conservadores en Chile, Colombia y Perú, y aspira a articular una agenda común con figuras como José Antonio Kast, Keiko Fujimori, Abelardo de la Espriella, Daniel Noboa, Santiago Peña y Nayib Bukele.
La estrategia se enmarca bajo el paraguas de Washington. “Estados Unidos quiere que lideremos regionalmente. Siempre en coordinación con ellos”, aseguran en el Ejecutivo. Sin embargo, admiten límites: en la mesa chica reconocen que a Washington no le gusta tener “delegados ajenos” y prefieren el diálogo directo con cada país.
La cumbre conservadora en Buenos Aires
El oficialismo busca combinar dos movimientos: mostrarse como socio prioritario de EE.UU. y construir una red propia. Por eso planea organizar una cumbre regional conservadora en Buenos Aires durante el segundo semestre, que coincidiría con una nueva edición de la CPAC Argentina. Aunque invitarán a Donald Trump, saben que es improbable que asista, pero la invitación servirá para reforzar el alineamiento político.
La Casa Rosada también quiere que Milei se reúna con Trump antes de las elecciones legislativas estadounidenses, y tiene prevista su participación en la CPAC de Mar-a-Lago en noviembre. Además, avanzan en acuerdos bilaterales concretos, como la visita a Ecuador para firmar entendimientos con Daniel Noboa, que presentan como prueba de que el bloque puede generar cooperación práctica.
El plan incluye replicar esos acuerdos con Perú y Colombia tras las asunciones de Fujimori y de la Espriella, coordinando posiciones en crimen organizado, narcotráfico, comercio e inversiones. El punto más difícil sigue siendo Brasil: si Flavio Bolsonaro no remonta en las encuestas, se reducen las chances de reformar el Mercosur. Sin Brasil, la Argentina puede construir una red de derecha, pero no modificar la arquitectura comercial del bloque.
Por ahora, el Gobierno acepta el riesgo. La lectura oficial es que el viaje a Brasil, las asunciones en Perú y Colombia, la visita a Ecuador y la cumbre en Buenos Aires forman parte de una misma estrategia: instalar a Milei como referente regional, aunque el liderazgo real dependa de Washington, del resultado brasileño y de la capacidad de convertir la afinidad ideológica en acuerdos concretos.
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