Lo que hacen con las naranjas agrias de las veredas tucumanas que nadie imagina

¿Sabías que las naranjas agrias que nadie usa en las calles de Tucumán ahora se convierten en dulces y licores premium? Conocé el proyecto que transforma residuos en ingresos.

InfoTucumán · 10/07/2026 · min de lectura
Lo que hacen con las naranjas agrias de las veredas tucumanas que nadie imagina

Lo que hacen con las naranjas agrias de las veredas tucumanas que nadie imagina

En San Miguel de Tucumán, la naranja agria que durante años fue un dolor de cabeza para los barrenderos ahora se transforma en dulces y licores premium. Un proyecto municipal con asistencia del INTA logró convertir un residuo urbano en una fuente de ingresos y empleo.

El operativo, que lleva más de un año en marcha, abarca unas 9.000 plantas distribuidas en veredas, equivalentes a unas cuarenta hectáreas. La iniciativa articula la economía social con prácticas de bioeconomía urbana, capacitación vecinal y la búsqueda de salidas laborales dignas para pequeños productores y jubilados del barrio.

¿Cómo nació la idea?

El trabajo se coordina entre la Agencia de Extensión Rural del INTA San Miguel de Tucumán y la Secretaría de Atención Ciudadana. La jefa de AER, doctora Myrna Lazarte, explicó: “El INTA viene articulando con el municipio desde hace varios años, fundamentalmente desde las bases de lo que era el programa ProHuerta en temas de autoproducción de alimentos”.

Publicidad

En los Centros Integradores Comunitarios se montaron salas de agroindustria donde técnicos del INTA, como José Zelaya y la nutricionista Fernanda Rodríguez, enseñan pesadas, lavado, pelado y controles de pH. Lazarte destacó: “Ahí están usando un brixómetro para evaluar cómo va la cocción”. Todo bajo normas municipales de inocuidad vigentes.

Del árbol a la marca propia

La primera tanda de producción arrojó 1.251 frascos de mermelada y 300 botellas del licor artesanal “Naranchello”. Con esa base nació la marca cooperativa LA MIGUE, mermelada tucumana. Además, 43 vecinas y vecinos recibieron certificación en Buenas Prácticas de Manufactura, una herramienta clave para salir al mercado formal y fortalecer ingresos locales.

Publicidad

El volumen producido se destinó en parte a comedores populares y el resto se comercializó en ferias municipales, con apoyo técnico del municipio. Desde la comuna aseguraron que la iniciativa busca generar ingresos familiares sostenibles y explorar nuevas materias primas para próximos procesos, según sugerencias de los mismos participantes.

Economía circular: de la cáscara al abono

El proceso cierra con el compostaje: las cáscaras y descartes van al Compostaje Municipal en el campus Yolanda Ortiz y se transforman en abono de alta calidad que vuelve gratis a quienes mantienen huertas. Lazarte sintetizó: “La propuesta técnica busca que el vecino elabore para autoconsumo, distribuya en comedores o comercialice el producto”.

La naranja agria dejó de ser residuo para convertirse en producto premium, generando empleo, soberanía alimentaria y practicando una verdadera economía circular en el ámbito urbano.

También puede interesarle

Policiales
Policiales
Economía
Deportes
Política
Tendencias
Publicidad