La verdadera pesadilla de los ciclistas en Tucumán: no es el clima
¿Sabés qué es lo que más preocupa a los ciclistas tucumanos? El relevamiento que revela los verdaderos enemigos sobre dos ruedas.
Un relevamiento entre usuarios de bicicletas en Tucumán reveló que la falta de ciclovías y la inseguridad al compartir las calles con vehículos son las principales preocupaciones, dejando al clima como uno de los últimos obstáculos.
El sondeo mostró que el 36% de los consultados considera que la principal dificultad es la ausencia de ciclovías o bicisendas seguras. En segundo lugar, un 24% señaló el riesgo de que autos, motos o colectivos pasen “rozando” a los ciclistas. Los baches y el mal estado de las calles ocuparon el tercer puesto con un 15%, seguidos por conductores que abren puertas sin mirar (10%), falta de respeto a la prioridad de paso (7%), condiciones climáticas (5%), velocidad vehicular (2%) y falta de estacionamientos (2%).
¿Qué opinan los propios ciclistas?
Sebastián Ganzburg, de la organización Metabici, afirmó: “Coincido prácticamente con todas las opciones menos con el clima. El problema principal es la falta de conciencia ciudadana, la escasa infraestructura urbana, el poco respeto al ciclista y la ausencia de creatividad política para pensar una movilidad distinta”.
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María Castagnaro detalló los riesgos en sus recorridos diarios: vehículos que pasan cerca y a alta velocidad, puertas que se abren sin aviso, maniobras bruscas y calles deterioradas. Mencionó especialmente las inmediaciones de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNT, donde debe esquivar pozos mientras convive con tránsito en doble mano y vehículos a gran velocidad. “Hay calles donde uno tiene que hacer verdaderos malabares entre los baches y los autos”, señaló.
Lorena Córdoba expresó su preocupación por el maltrato hacia los ciclistas, especialmente hacia las mujeres. “Cuando uno intenta adelantarse manteniendo distancia prudente, recibe insultos. Los autos en doble fila me generan pánico”, relató.
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Infraestructura y convivencia
Mariano Re, de Metabici, sostuvo que una ciclovía correctamente diseñada evitaría muchos conflictos, como autos rozando o puertas abiertas. Sin embargo, advirtió que en las intersecciones la convivencia depende de la educación vial. También destacó la necesidad de estacionamientos amplios, visibles, techados y seguros para bicicletas.
Pero el debate también incluyó críticas hacia los propios ciclistas. Mónica Ruesjas opinó: “El mayor peligro para los ciclistas son los propios ciclistas”. Carlos Francisco Bulacios afirmó que muchos “no respetan las normas de tránsito”. Reinaldo Hugo Dib cuestionó a quienes circulan en bicicletas deportivas: “No respetan los semáforos en rojo; muchos son adultos pero actúan sin criterio”.
Sergio Gustavo Romano relató que estuvo a punto de ser atropellado al descender de un colectivo por un vehículo mal estacionado y luego mientras caminaba por una vereda donde circulaban ciclistas. “Para exigir respeto primero hay que respetar. La ley de tránsito también rige para ellos”, reclamó.
Carlos Barrionuevo advirtió sobre riesgos menos visibles, como desniveles en el asfalto tras repavimentaciones y ramas bajas de árboles que pueden causar lesiones graves.
Las opiniones reflejan un panorama donde la bicicleta gana espacio como alternativa de movilidad, aunque todavía enfrenta desafíos vinculados a la infraestructura, la convivencia y el cumplimiento de las normas viales.
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