La inflación bajó al 1,9% pero la inercia se resiste: ¿cuándo se romperá el piso?

La inflación bajó al 1,9% en junio, la tercera caída consecutiva, pero la inercia sigue siendo el principal obstáculo. ¿Podrá la inflación núcleo romper el piso del 2%?

InfoTucumán · 26/07/2026 · 4 min de lectura
La inflación bajó al 1,9% pero la inercia se resiste: ¿cuándo se romperá el piso?

La inflación bajó al 1,9% pero la inercia se resiste: ¿cuándo se romperá el piso?

La inflación de junio fue de 1,9%, la tercera baja consecutiva, pero el verdadero desafío está en la persistencia de una inercia que impide perforar el piso del 2% mensual. El dato alentador llega desde la inflación núcleo, que cayó al 1,6%, su menor nivel desde julio de 2025.

El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de junio marcó un nuevo descenso, acumulando tres meses de moderación. El motor principal fue la inflación núcleo, que excluye los precios más volátiles y los regulados. Esta medición se ubicó en 1,6%, tres décimas menos que en mayo, y refleja la tendencia de fondo más favorable.

Sin embargo, los precios estacionales (3,4%) y los regulados (2,3%) presionaron al alza. Dentro de estos últimos, se destaca una moderación notable: pasaron de subir 4,7% mensual entre febrero y abril a 2,3% en los últimos dos meses, gracias a la desaceleración de las tarifas de servicios públicos.

¿Qué rubros subieron más?

Al desglosar el índice, el rubro Recreación y cultura encabezó las subas con un 4,2%. Le siguieron Vivienda y servicios (electricidad, gas y agua) con 3,3%, y Salud con 2,9%. Estos tres rubros explicaron casi la mitad del incremento total. Pero el mayor impacto lo tuvo Alimentos y bebidas no alcohólicas, que con un aumento moderado del 1,3% aportó cuatro décimas al índice general por su alto peso en la canasta.

Un dato clave: el precio de las carnes apenas subió 0,1% en junio, muy por debajo de los fuertes aumentos de comienzos de año. Al aislar este efecto, la inflación núcleo depurada se ubicó en 1,8%, frente al 2,1% de mayo, confirmando que el salto de las carnes fue transitorio.

La inercia, el enemigo silencioso

Desde mediados de 2025, la inflación subyacente se movió en la zona del 2% mensual, sin lograr perforar ese piso de manera sostenida. Los precios encontraron un escalón difícil de bajar, una resistencia típica de los tramos finales de la desinflación. Llevar la inflación interanual del 33,5% actual a un solo dígito anual es una tarea que suele demandar años, según la experiencia internacional.

Los analistas esperan que la moderación continúe, pero de forma muy pausada, con una inflación que cerraría el año en torno al 30% anual. Factores como la recuperación de salarios, un posible ascenso del dólar o shocks externos podrían presionar al alza, mientras que el consumo interno débil y el menor ajuste de tarifas reguladas actuarían como contención.

El frente financiero: deuda y dólar

El Tesoro realizó su primera licitación de deuda de julio con un resultado holgado. Frente a vencimientos por 2,97 billones de pesos, recibió ofertas por 8,45 billones y adjudicó 5,43 billones, logrando una renovación del 183% y financiamiento neto positivo. La colocación se orientó a extender plazos, prolongando la vida promedio de la deuda en cerca de un año.

La gran novedad fue el estreno de un nuevo bono en dólares bajo legislación local, el tercero del año. El objetivo es captar hasta 2.000 millones de dólares. En su debut se adjudicaron 470 millones (con ofertas por más del doble) y en la reapertura siguiente se sumaron 611 millones, a una tasa promedio del 8,29%. El bono se colocó en línea con títulos soberanos similares, sin que el mercado exigiera un premio adicional, una señal favorable para la estrategia oficial.

En el mercado de cambios, el Banco Central concretó la mayor compra diaria de divisas desde el inicio de la gestión: 532 millones de dólares en una sola jornada. En lo que va de julio acumula compras por 1.445 millones, un contraste notable con el mismo período de 2025, cuando fueron casi nulas. Sin embargo, el riesgo país se mantiene estable en torno a los 410 puntos básicos, afectado por el deterioro del clima financiero internacional y la suba de tasas largas en EE.UU.

El balance es de cauteloso optimismo. La inflación cede, el financiamiento en pesos no presenta sobresaltos y la acumulación de reservas va bien. La gran incógnita se traslada a 2027, cuando las necesidades de financiamiento serán mayores. Por ahora, los indicadores acompañan, pero la película recién entra en su tramo decisivo.

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