“Grité y grité, pero nadie respondió”: el desgarrador relato del único sobreviviente de una familia sepultada en Venezuela
¿Qué se siente ser el único que queda de una familia de siete personas? Víctor Sardina lo vivió en carne propia y su relato estremece.
“Grité y grité, pero nadie respondió”: el desgarrador relato del único sobreviviente de una familia sepultada en Venezuela
Víctor Sardina perdió a su esposa, su hija de tres años y otros cuatro familiares en el derrumbe del edificio El Molino, ocurrido durante los terremotos que sacudieron el norte de Venezuela el pasado 24 de junio. Él fue el único que logró salir con vida de aquel departamento donde la familia se había reunido para una tarde tranquila.
En una entrevista con TN, durante la cobertura especial de Carolina Amoroso desde Venezuela, Sardina relató los últimos momentos junto a los suyos. Aquella tarde, el plan era simple: “Habíamos decidido cocinar galletitas”, recordó. Estaban su esposa, su hija de tres años, su cuñada, una amiga de la familia, el esposo de ella y el hijo de ambos.
Cuando comenzó el movimiento sísmico, Sardina miraba su celular. Al principio no le dio importancia: “Comenzó a temblar todo y el movimiento se pronunciaba cada vez más, pero no pensé en lo que venía”, señaló. Pero al levantar la vista, vio algo que lo heló: desde los ventanales observó cómo la torre se balanceaba de una manera que calificó como “inimaginable”. “Llegó un punto donde vi como se balanceaba la torre y dije ‘esto ya es otra cosa’”, recordó.
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El instante del colapso
Mientras el resto de la familia permanecía en el living, Sardina estaba cerca de las ventanas. Intentó acercarse a ellos, pero la violencia del movimiento se lo impidió. Segundos después escuchó un fuerte estruendo: “Vi claramente cómo el piso se separó de la pared y todos los vidrios se rompieron”. En ese momento comprendió que el edificio podía colapsar y pensó que no sobrevivirían. “Cuando vi todo eso dije: ‘Bueno, hasta aquí llegamos. Nos vamos a morir aquí’”, confesó.
Antes de que la estructura cediera definitivamente, alcanzó a mirar a su familia y les gritó por última vez. “Fue un grito muy duro, muy fuerte. Yo creo que me escucharon. Yo sé que me escucharon”, afirmó con la voz quebrada.
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Luego vino el derrumbe. Sardina quedó atrapado bajo los escombros. Cuando recuperó la conciencia, comenzó a llamar a los suyos: “Grité y grité para ver si había alguien con vida. Intenté escuchar gritos, pero no lo conseguí”, relató.
36 horas bajo los escombros
La tragedia golpeó con especial fuerza a la familia Sardina, ya que muchos de sus integrantes vivían en distintos departamentos del mismo edificio El Molino, uno de los inmuebles que sufrió el colapso más devastador durante el terremoto. Los equipos de rescate tardaron 36 horas en llegar hasta Víctor y liberarlo del concreto y las estructuras que lo mantenían aprisionado.
Para entonces, la búsqueda de sobrevivientes se había transformado en una carrera desesperada contra el tiempo que se repetía en distintos puntos de la región afectada. Detrás de las estadísticas, los balances oficiales y las imágenes de destrucción, la historia de Víctor Sardina es uno de los rostros más dolorosos de la tragedia.
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