Escapó descalza con sus tres hijas tras un brutal ataque: "Rompió todo, hasta mi ropa"

¿Qué hace una madre con tres hijas pequeñas cuando el infierno toca la puerta? La historia de Brisa, que escapó descalza y lo perdió todo, pero encontró la fuerza para renacer.

InfoTucumán · 25/07/2026 · 3 min de lectura
Escapó descalza con sus tres hijas tras un brutal ataque: "Rompió todo, hasta mi ropa"

Escapó descalza con sus tres hijas tras un brutal ataque: "Rompió todo, hasta mi ropa"

Brisa, de 23 años, huyó descalza con sus tres hijas pequeñas después de que su ex pareja destrozara su casa y la agrediera brutalmente. Lo que empezó como una relación tóxica terminó en un calvario de violencia física, psicológica y económica que casi le cuesta la vida.

Hoy, mientras construye su nueva casa con la ayuda de su familia, la joven influencer relata cómo logró salir del infierno y empezar de cero junto a Aurora (3), Ophelia y Olivia (2).

¿Cómo comenzó el infierno?

Brisa conoció a quien creyó el amor de su vida, pero pronto los celos y el control se apoderaron de la relación. "Empezó a ser todo más tóxico, pero yo pensaba que estaba celoso porque me quería", recuerda. Cuando quedó embarazada de Aurora, la violencia física se desató: "El día que le dije que iba a tener al bebé, rompió toda la casa de la madre".

A pesar de los intentos de alejarse, el agresor volvía una y otra vez con promesas de cambio. "Me dijo que quería formar una familia y yo estaba encantada, era el papá de mi hija", explica Brisa. Pero las promesas duraban poco: desaparecía por meses y reaparecía con más violencia.

La escalada de violencia

Los episodios se volvieron cada vez más graves. "Si discutían me tiraba a la pileta de agua podrida, llegó a ahorcarme y me encerraba sin celular, con una beba pequeña en brazos, sin comida ni gas", relata. Cuando llegaron las gemelas, la situación empeoró: cachetazos, empujones y golpes eran moneda corriente.

Incluso después de separarse, el acoso continuó. "Una vez le revisé el teléfono y tenía mensajes con examigas mías diciéndoles que yo era mala madre", cuenta. El agresor llegó a fracturarle un dedo mientras atacaba a un amigo de Brisa, todo delante de las nenas.

La huida desesperada

El punto de quiebre llegó un domingo del Día del Padre en Moreno Centro. El agresor la citó para ir al supermercado, pero todo fue una trampa. "Empezó a gritarme: 'Vos estabas con alguien más, yo te vi'. Agarró a Auri a upa y se iba a ir con mis llaves", narra. Tras forcejear, recibió un golpe que la dejó en el piso. "Desde el piso veía que me gritaba, pero no escuchaba nada".

Logró arrebatarle a su hija y, con las tres nenas a upa, salió corriendo. "Ophelia estaba descalza y sin pañal, y Olivia estaba sin pantalón y descalza también". Una vecina la escuchó y la refugió en su casa. "Llamamos a la policía. Del 144 me decían que no salga hasta que no haya un móvil con personal femenino".

Cuando volvió a su departamento a buscar ropa, encontró todo destruido: "El maquillaje, toda mi ropa, las remeras apuñaladas, los tops, la ropa interior... todo roto".

Renacer entre escombros

El agresor está actualmente con prisión domiciliaria mientras avanza la causa. "Desde el momento en el que a él lo detienen, comenzamos a vivir", dice Brisa. Con la ayuda de su padrastro, su mamá y sus hermanas, está convirtiendo un galpón en su nuevo hogar. "De un espacio vacío construimos las paredes... mi mamá preparaba la mezcla y mis hermanas me ayudaron a hacer la losa".

Hoy, Brisa trabaja como community manager, cuida a sus hijas y sigue adelante. "Verlas correr, aunque me desarmen la casa en un segundo, pero sabiendo que están tranquilas y felices, no tiene precio", sostiene. La causa judicial continúa, pero ella ya sabe que lo peor quedó atrás.

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