Embarazo de alto riesgo y bautismo compartido: la emotiva historia de Dulia y su bebé en el Hospital Avellaneda
¿Sabías que una mamá y su bebé recién nacido recibieron juntos el bautismo en el Hospital Avellaneda? Conocé los detalles de esta emotiva ceremonia que unió fe, contención y el trabajo de un equipo de salud que fue mucho más allá de lo asistencial.
Embarazo de alto riesgo y bautismo compartido: la emotiva historia de Dulia y su bebé en el Hospital Avellaneda
En una ceremonia que combinó fe, emoción y un fuerte lazo con el equipo de salud, Dulia Flores Valleriano y su hijo Tayel, de apenas 17 días de vida, recibieron juntos el bautismo en la capilla del Hospital Avellaneda. La historia de esta mamá oriunda de La Bollada, en Tapia, comenzó a fines de mayo, cuando ingresó al nosocomio con un embarazo de alto riesgo.
Dulia permaneció internada durante ese período y, tras recibir el alta, continuó alojada en Casa Clarita hasta el nacimiento de su bebé. Tayel José Marzáubic llegó al mundo por cesárea con un peso de 4,200 kilogramos y una talla de 53 centímetros. Todo el proceso estuvo marcado por la contención permanente de un equipo interdisciplinario que la acompañó en cada etapa.
“Estoy muy feliz por este día”
Con profunda emoción, Dulia expresó su agradecimiento: “Estoy muy feliz por este día. Fue una experiencia muy hermosa y muy esperada. A pesar de las preocupaciones, gracias a Dios todo salió bien”. La joven explicó que decidió bautizarse junto a su hijo porque en su lugar de origen no siempre cuentan con la presencia de un sacerdote, lo que dificultaba concretar este anhelo.
Además, destacó el vínculo que construyó con el personal del hospital, al punto de elegir como padrinos de Tayel a integrantes del equipo de enfermería. “Nos hemos encariñado bastante. No solo son grandes profesionales, sino que te hacen sentir parte de su familia. Ese trato humanitario es algo muy lindo y estoy muy agradecida con todos”, manifestó.
Una iniciativa que nació en el hospital
El capellán del Hospital Avellaneda, padre Ricardo Acevedo, explicó que la iniciativa surgió a partir del deseo que Dulia expresó mientras permanecía alojada en la institución. “Ella pidió dar un pasito en su camino de fe y hoy pudimos concretarlo. En el hospital siempre buscamos brindar una atención integral, sin olvidar la dimensión espiritual de las personas”, señaló. Asimismo, destacó el trabajo conjunto de la doctora Giselle Núñez, quien acompañó la preparación catequística, y de todo el personal de maternidad que colaboró para hacer posible la celebración.
Respecto al significado del sacramento, el sacerdote explicó que “el bautismo es el nacimiento a la vida de hijos de Dios. Es el comienzo de la vida cristiana, un regalo, pero también una responsabilidad que debe seguir creciendo con el acompañamiento de la familia y de la comunidad”.
“Una situación difícil puede transformarse en algo maravilloso”
La licenciada Carla Dávila, jefa del Servicio de Internación Conjunta y Embarazo de Riesgo, destacó que la ceremonia representó un momento muy especial tanto para la familia como para toda la institución. “Recibimos a Dulia con mucha angustia. Venía desde muy lejos, desarraigada y atravesando un embarazo complejo. Hoy verla junto a su hijo viviendo este momento tan importante nos llena de felicidad. Formar parte de su historia es un privilegio y demuestra que una situación difícil puede transformarse en algo maravilloso gracias al acompañamiento de todo el equipo”, afirmó.
En el mismo sentido, Luis Flores, integrante del equipo de Casa Clarita, remarcó que la atención brindada fue mucho más allá del aspecto asistencial. “En nuestra institución no solo cuidamos la salud física, también acompañamos desde lo humano y lo espiritual. Cuando Dulia nos contó su deseo de bautizarse para poder bautizar a su hijo, trabajamos junto al padre Ricardo Acevedo para que ese sueño pudiera cumplirse. Llegó con miedo, muy lejos de su familia, y hoy sentimos que ella ya forma parte de la nuestra”, expresó.
La ceremonia simbolizó mucho más que un sacramento religioso. Representó el cierre de un proceso de acompañamiento integral en el que médicos, enfermeros, profesionales de distintas disciplinas, el equipo de Casa Clarita y el servicio de Pastoral trabajaron unidos para brindar contención, respeto y calidez a una madre que encontró en el Hospital Avellaneda un lugar donde transitar con seguridad uno de los momentos más importantes de su vida.
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