El verdadero peligro detrás del boom de Vaca Muerta que no es ni el dólar ni la inflación

¿Sabías que el boom de Vaca Muerta podría esconder una amenaza para la industria nacional? Te contamos de qué se trata y quiénes serían los más afectados.

InfoTucumán · 25/07/2026 · 3 min de lectura
El verdadero peligro detrás del boom de Vaca Muerta que no es ni el dólar ni la inflación

El verdadero peligro detrás del boom de Vaca Muerta que no es ni el dólar ni la inflación

Mientras la Argentina celebra el récord de exportaciones energéticas y mineras, un viejo fantasma económico vuelve a asomarse: la “enfermedad holandesa”. Un informe del Ieral alerta que el aluvión de dólares previsto para 2030 podría hundir la competitividad de industrias clave.

¿Qué es la enfermedad holandesa y por qué preocupa ahora?

El fenómeno se produce cuando un país recibe un ingreso masivo de divisas por la exportación de un recurso natural, lo que abarata el dólar y encarece en moneda extranjera el resto de los bienes y servicios no exportables. El resultado es una pérdida de competitividad para sectores como la industria textil, metalúrgica o de neumáticos.

Según el Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral), las exportaciones de energía y minería podrían alcanzar los US$50.000 millones en 2030, a los que se suman unos US$35.000 millones del agro. Esa oferta creciente de dólares, que se sentirá con más fuerza a partir de 2028, empuja hacia un tipo de cambio poco competitivo.

Sectores en riesgo: las pymes, las más vulnerables

El reporte distingue entre actividades viables en riesgo —que necesitan reformas para bajar costos— y las inviables con el modelo actual, que requieren políticas de reconversión. Marcelo Capello, economista jefe de Ieral, señaló a TN que el foco del Gobierno está en los sectores ganadores (minería, energía, agro y economía del conocimiento), impulsados por el RIGI y el eventual super-RIGI. “Estarían faltando más políticas para las pymes viables que están en riesgo”, afirmó.

Entre las soluciones propuestas, Capello mencionó bajar impuestos que encarecen la mano de obra, como las contribuciones patronales, y reemplazar las retenciones por reintegros a los exportadores. Pero el punto central es fiscal: “Para que el tipo de cambio no esté excesivamente bajo, se necesita más superávit fiscal”.

El informe también sugiere crear un fondo anticíclico similar al de Chile y Noruega, para acumular dólares en años de bonanza y usarlos en crisis. Las provincias más beneficiadas deberían desarrollar sus propias soluciones.

¿Llegará la enfermedad holandesa en el corto plazo?

No todos coinciden con la urgencia. Elisabeth Bacigalupo, analista macro de Abeceb, sostuvo que si bien entiende la preocupación, cree que no será un problema en el corto plazo. Su argumento: la demanda de dólares en Argentina aún está deprimida. Las importaciones no repuntan al ritmo de la actividad, las empresas no pueden girar utilidades al exterior y el Banco Central recién empieza a reconstituir reservas.

“No me imagino enfrentando problemas de enfermedad holandesa al menos los próximos 3 años”, afirmó. Además, señaló que si el crecimiento continúa, la inversión en bienes de capital importados presionará la demanda de dólares.

Bacigalupo puso el foco en otro riesgo: que la Argentina derive en una economía “de enclave”, con sectores de alta productividad pero poco derrame sobre el empleo y el resto del entramado productivo.

El consenso es que el tipo de cambio seguirá apreciado. El debate está en los tiempos, la magnitud y si el Estado está preparado para amortiguar el impacto en los sectores menos beneficiados.

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