El verdadero desafío de Milei no es Lula: el fantasma que lo persigue
Milei insultó a Lula y a un juez brasileño, pero el verdadero riesgo no es diplomático: los votantes del centro temen su ira. ¿Podrá controlarse antes del balotaje?
El verdadero desafío de Milei no es Lula: el fantasma que lo persigue
El presidente Javier Milei volvió a mostrar su perfil más combativo, esta vez contra Lula da Silva y la justicia brasileña. Pero detrás de los insultos y la desmesura, se esconde un problema electoral que podría costarle caro.
¿Por qué Milei estalló contra Lula?
Todo comenzó meses atrás, durante un debate presidencial contra Sergio Massa en la Universidad de Derecho. Milei denunció que las toses del público eran parte de una campaña sucia orquestada por consultores brasileños pagados por el gobierno de Lula. En una entrevista con Mitre, aseguró: “Cuando yo hablaba, todos tosían”.
Si bien se comprobó que una fundación vinculada a Lula financió asesores de Massa, la existencia de una campaña sucia nunca fue confirmada. Pero Milei no olvida y su reacción llegó este fin de semana, cuando acompañó al hijo de Jair Bolsonaro en su candidatura y lanzó epítetos como “pelado basura” para un juez y “presidiario basura socialista” para Lula.
El problema de la desproporción
Milei ya no es candidato, es presidente. Y al llevar al canciller al acto, le dio un carácter institucional al conflicto. Lo que podría ser un mitin partidario se convirtió en un incidente diplomático. La desproporción entre la acción (las toses) y la reacción (insultos a un jefe de Estado) es el verdadero riesgo.
Sin embargo, los analistas coinciden en que no habrá consecuencias comerciales ni diplomáticas graves con Brasil. El problema está en otro lado: los votantes del centro.
El fantasma del balotaje
Milei lidera las encuestas, el peronismo está desorganizado y el FMI elogió su gestión. Pero su talón de Aquiles es la ira desmedida. Los votantes moderados, que valoran la estabilidad económica y la baja de la inflación, se asustan con estos estallidos. “La desmesura asusta”, advierten analistas.
Para evitar un balotaje, Milei necesita a esos votantes del centro. Y si bien no tienen una alternativa clara, la inestabilidad emocional del presidente podría alejarlos. El verdadero desafío no es Lula, sino controlar su propio carácter.
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