El plan de Macchiarola para derrotar al peronismo: ¿unidad o sometimiento?
El intendente de Yerba Buena propone unificar a la oposición en un solo bloque para vencer al peronismo, pero las grietas con los libertarios amenazan el plan. ¿Lograrán ponerse de acuerdo?
El plan de Macchiarola para derrotar al peronismo: ¿unidad o sometimiento?
El intendente de Yerba Buena, Pablo Macchiarola, lanzó una propuesta que sacude el tablero político tucumano: unificar a toda la oposición en un solo bloque para cortar con 40 años de hegemonía peronista. Pero el camino hacia esa unidad está lleno de espinas, y él mismo lo sabe.
En una entrevista con el programa Sin Letra Chica, Macchiarola fue tajante: "nosotros para formar un espacio competitivo no peronista tenemos que estar todos, punto, es decir una boca única de expendio del voto opositor". La frase, cruda y directa, resume su estrategia de cara a las elecciones 2027: amontonar fuerzas para evitar la dispersión que históricamente benefició al justicialismo.
¿Unidad sin proyecto común?
Macchiarola reconoce que la sociedad les exigirá esa unión. "El vecino después nos va a decir 'Che, ¿por qué no se juntan si de 10 ideas tienen de ocho que son similares o iguales? ¿Qué los lleva a dividirse y a facilitarle al peronismo que una vez más gane el gobierno provincial?'", planteó. Para él, el objetivo es "tratar de armar un gran frente que sea una alternativa muy competitiva y que nos permita ganar en mayo del año que viene".
Sin embargo, este llamado a la unidad choca con la figura de Lisandro Catalán, presidente de La Libertad Avanza en Tucumán. Macchiarola endureció su discurso contra el director de YPF, cuestionando las formas en que se intenta construir ese liderazgo. "Yo no puedo pretender ser socio político tuyo y este vos no pidas absolutamente nada, vos vení a un rincón ahí calladito hasta que yo decida todo; eso no existe", sentenció.
La sombra de un pacto secreto
La desconfianza es tal que en junio pasado, Macchiarola lanzó una grave acusación: "Tengo la sospecha de que Catalán tiene un acuerdo con Jaldo". Según su análisis, sería "una manera de que la oposición en Tucumán salga partida: vos le facilitás el camino a ser electo gobernador y a cambio de eso yo te doy apoyo legislativo nacional". Sin pruebas pero sin dudas, el intendente dejó flotando la teoría de un pacto que fragmentaría a la oposición.
Macchiarola dejó en claro que su espacio —que incluye a Mariano Campero, José Cano y Agustín Romano Norri— no aceptará subordinación. "A dialogar, no somos ovejas de nadie, no nos lleva puesto nadie nosotros vamos a competir", advirtió. Y en un mensaje directo a la conducción libertaria, reafirmó: "no vamos a la cola de nadie, no somos ovejas de nadie, eso que le quede claro a toda [la línea de] Catalán".
¿Diálogo o parálisis?
Pese a los roces, el mandatario municipal insistió en que el diálogo es el único camino. "Si estamos dispuestos al diálogo, si estamos dispuestos a formar un proyecto conjunto que sea competitivo y podamos ganar el gobierno de Tucumán después de 40 años consecutivos de peronismo", afirmó. Pero cerró la entrevista con una frase que resume la parálisis del armado opositor: "cuando uno no quiere, dos no pueden".
La incógnita ahora es si la oposición logrará superar sus diferencias o si, una vez más, el peronismo se beneficiará de su división. Mientras tanto, Macchiarola ya marcó su posición: unidad, pero con condiciones.
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