El motivo por el que Kicillof rechaza tener un vocero económico y apuesta todo a su perfil de Conicet

El gobernador bonaerense se niega a tener un vocero económico y apuesta a su perfil de investigador del Conicet. ¿Qué hay detrás de esta decisión que lo aleja de la moderación y lo enfrenta a la izquierda?

InfoTucumán · 20/07/2026 · 3 min de lectura
El motivo por el que Kicillof rechaza tener un vocero económico y apuesta todo a su perfil de Conicet

El motivo por el que Kicillof rechaza tener un vocero económico y apuesta todo a su perfil de Conicet

El gobernador bonaerense se niega a designar un portavoz en materia económica porque considera que su formación como investigador del Conicet lo habilita a ocupar ese rol personalmente. Una decisión que, según dirigentes que lo frecuentan, refleja una convicción irreductible que lo aleja de cualquier intento de moderación dentro del peronismo.

¿Quién le habla a Kicillof?

Mientras figuras como Aníbal Fernández, Juan Manuel Olmos y Victoria Tolosa Paz impulsan un giro al centro en el partido, sus interlocutores naturales son Cristina Kirchner y otros gobernadores peronistas, no Axel Kicillof. Miguel Ángel Pichetto, por ejemplo, peregrina a San José 1111, la sede del PJ nacional, y no a La Plata. La razón es clara: en el entorno del gobernador no hay espacio para renovar la estrategia económica que el kirchnerismo ha sostenido durante dos décadas.

La doctrina del neomarxismo como escudo

Según fuentes partidarias, la negativa a tener un vocero económico no es un capricho: Kicillof y su equipo creen que él mismo puede cumplir ese rol a la perfección. Además, descartan la necesidad de virar al centro, al menos hasta que su candidatura presidencial esté consolidada. Este inmovilismo, señalan, responde a su formación como economista doctrinario del neomarxismo, que lo convierte en un heredero legítimo del kirchnerismo histórico. El problema, advierten, es que esa ortodoxia lo aísla de los votantes que se fueron del peronismo, no por entusiasmo con Milei, sino por hartazgo de la irresponsabilidad económica.

El fantasma del trotskismo y el caso FATE

Del otro lado, la izquierda trotskista, liderada por Myriam Bregman, presiona a Kicillof para que sea consecuente con sus promesas de justicia social y anticapitalismo. Y crece: amenaza las bases peronistas en desocupados, gremios y universidades. El conflicto de FATE resultó aleccionador: inicialmente, las críticas del gremio del neumático (SUTNA) apuntaban a Milei, pero luego se volcaron contra el gobernador, a quien la izquierda ve como su principal rival electoral. En La Plata interpretaron que lo mejor era no recibir a los representantes de la empresa, endurecer el discurso proteccionista y apostar al nacionalismo autárquico, incluso citando a Trump como ejemplo. Conclusión: no habrá renovación doctrinal.

El juego de espejos del peronismo

La moderación, según analistas, ya la gastaron el PJ y Cristina con candidatos como Scioli, Alberto Fernández y Massa, sin aceptar cambios programáticos reales. Eso condena a figuras como Sergio Uñac, Olmos y Pichetto a no tener llegada al electorado. Mientras tanto, el kicillofismo prefiere una candidatura progresista que pierda dignamente en 2027 antes que arriesgarse a ser tildado de tibio. Una encerrona cómoda, pero que no resuelve el hartazgo popular.

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