El misterio del TDAH en adultos mayores: por qué los médicos se equivocan (y cómo saberlo)
¿Sabías que el TDAH puede confundirse con demencia en adultos mayores? Un experto revela la clave para diferenciarlos y por qué nunca es tarde para tratarlo.
El misterio del TDAH en adultos mayores: por qué los médicos se equivocan (y cómo saberlo)
¿Olvidos, falta de concentración, desorganización? En los adultos mayores, estos síntomas pueden ser señal de envejecimiento normal, demencia o incluso trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Un psiquiatra de la Universidad Johns Hopkins explica por qué es tan difícil acertar con el diagnóstico.
La población mundial envejece y cada vez más personas mayores de 60 años consultan por problemas de memoria o atención. Pero la pregunta que resuena en los consultorios es: ¿es TDAH, demencia, deterioro cognitivo leve o simplemente la edad? El psiquiatra David W. Goodman, profesor asistente en Johns Hopkins, advierte que estas condiciones pueden coexistir y que el diagnóstico no es sencillo.
Los falsos culpables del TDAH en la vejez
Antes de atribuir los síntomas al TDAH, los especialistas deben descartar otras causas frecuentes que imitan sus efectos: perimenopausia, déficit de vitamina B12, hipotiroidismo y trastornos de ansiedad. Estos problemas pueden confundir el cuadro clínico y llevar a errores.
Goodman señala que muchos médicos recurren a pruebas neuropsicológicas, pero él no recomienda basarse solo en ellas. “Los resultados de las pruebas informan sobre los déficits”, explica, pero no alcanzan para definir un diagnóstico por sí solos.
La clave está en la infancia, no en el presente
Una de las diferencias más útiles para distinguir el TDAH de otros trastornos es mirar hacia atrás. El TDAH es una condición estable a lo largo del tiempo; no avanza como una enfermedad neurodegenerativa. En cambio, la demencia suele empeorar progresivamente.
Señales que orientan más hacia demencia que hacia TDAH: dificultad para encontrar palabras al hablar, problemas para seguir el hilo de una conversación y un deterioro que empeora con el tiempo.
Para reconstruir la historia, Goodman indaga si hubo respuesta del entorno durante la infancia del paciente: si maestros o familiares notaron dificultades de aprendizaje y ofrecieron apoyo. Esa información contextual, según su experiencia, es más confiable que el simple recuerdo del paciente sobre sus síntomas actuales.
Nunca es demasiado tarde para tratarlo
En pacientes mayores con varios trastornos psiquiátricos a la vez, el objetivo no siempre es tratar primero el TDAH. A veces conviene estabilizar otros cuadros antes, porque los estimulantes usados para el TDAH pueden empeorarlos.
Aun así, muchos adultos diagnosticados tarde —incluso a los 60, 70 u 80 años— encuentran alivio en el diagnóstico. Poder nombrar lo que les pasó habilita un duelo por las oportunidades perdidas y una revalorización de la autoestima: entender la diferencia entre quién es la persona y qué es lo que tiene.

También puede interesarle