El Gran Tucumán acumula 354 mil toneladas de basura al año y San Miguel lidera la generación

El Consorcio GIRSU revela que el Gran Tucumán genera 354 mil toneladas de basura al año, con San Miguel de Tucumán a la cabeza. El presupuesto 2026 supera los $23.800 millones, pero es insuficiente para una gestión sustentable.

Por infotucuman · 27/12/2025 · min de lectura
El Gran Tucumán acumula 354 mil toneladas de basura al año y San Miguel lidera la generación

El Consorcio Metropolitano GIRSU enfrenta una crisis estructural con cifras alarmantes: el área metropolitana genera 354.157 toneladas de residuos anuales, y la capital provincial aporta dos tercios del total. Los datos proyectados para 2026 revelan un sistema que prioriza la recolección básica sobre inversiones clave en tratamiento y reciclaje, con un presupuesto que superará los $23.800 millones.

Las proyecciones oficiales indican que el conglomerado de ocho ciudades, donde viven aproximadamente 1,1 millones de personas, producirá un promedio mensual de 29.513 toneladas de desechos. Este volumen masivo representa un desafío monumental para la infraestructura de disposición final, que hoy depende en gran medida del predio de Overo Pozo.

La distribución de la basura y la presión sobre la capital

La carga no se distribuye de manera equitativa. San Miguel de Tucumán concentra la mayor parte de la generación de residuos dentro del consorcio. Esta asimetría coloca una presión desproporcionada sobre los servicios de la capital y evidencia la necesidad de una coordinación intermunicipal más efectiva y de políticas de reducción en origen.

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El presupuesto estimado para el próximo año asciende a $23.800 millones. De esta suma, una abrumadora mayoría, $20.800 millones, está destinada a cubrir los servicios públicos de recolección, transporte y disposición. Esta asignación deja recursos claramente insuficientes para la modernización del sistema.

Un presupuesto que no alcanza para el cambio

Solo $1.000 millones se prevén para salarios, otro $1.000 millones para contingencias, y aproximadamente $500 millones para cada ítem de bienes de capital y servicios no personales. Expertos señalan que estos montos son paliativos y no permiten las inversiones estratégicas necesarias para transformar el modelo de gestión.

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El diagnóstico apunta a un esquema que mantiene el servicio básico pero es insostenible a largo plazo. Se requieren con urgencia infraestructuras de tratamiento, plantas de reciclado, programas sostenidos de separación y mecanismos tarifarios que internalicen el costo ambiental real.

Falta de gobernanza y un llamado a la acción integral

Además de la falta de inversión, el consorcio carece de instrumentos de gobernanza robustos. Se necesitan metas cuantificables de reducción y reciclado, un monitoreo transparente del destino de los residuos y una participación ciudadana activa. Sin estos componentes, el sistema continuará siendo vulnerable.

En síntesis, las cifras exponen la necesidad imperiosa de replantear el modelo del GIRSU. No basta con recoger la basura; es imprescindible rediseñar la gestión hacia un esquema integral que priorice la prevención, la reutilización y el tratamiento, respaldado por un financiamiento planificado y una verdadera voluntad política de cambio.

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