El golpe final que dejó helada a La Ciudadela: San Martín cayó sobre la hora ante Temperley
¿Pensaban que el empate era suficiente? San Martín lo tuvo, pero un error en la última jugada lo dejó helado. Conocé los detalles de un final que nadie esperaba.
El golpe final que dejó helada a La Ciudadela: San Martín cayó sobre la hora ante Temperley
El "Santo" lo tuvo en el bolsillo, pero un error en la última jugada lo dejó sin nada. San Martín perdió 2-1 ante Temperley en un partido que parecía tener el empate asegurado, pero un gol agónico de la visita desató la incredulidad en el estadio.
El encuentro comenzó cuesta arriba para el local. A los 8 minutos, Facundo Kruger conectó un cabezazo letal tras una jugada colectiva que desnudó las falencias defensivas del equipo de Alejandro Orfila. San Martín lució impreciso y desorientado, especialmente en el mediocampo, donde la dupla Granero-Briñone fue superada constantemente.
Lo mejor del primer tiempo llegó por derecha con Bruno Cabrera, pero sin apoyo de sus compañeros. Álvaro Veliez estuvo desaparecido y Diego Diellos apenas tocó la pelota. El equipo casi regala el segundo gol en dos pérdidas peligrosas.
Empuje sin ideas y un espejismo que se desvaneció
En el complemento, San Martín fue con todo, pero sin claridad. Los centros al área eran despejados sin problemas por la defensa visitante. La hinchada, más nerviosa que furiosa, todavía mantenía la esperanza. Orfila metió a Nicolás Castro para darle mayor creación, pero el equipo siguió expuesto a las contras de Temperley.
Cuando todo parecía perdido, a los 46 minutos del segundo tiempo, un remate de Castro desde afuera del área provocó un grave error del arquero visitante, y Mauro Verón solo tuvo que empujarla para el 1-1. La Ciudadela estalló de alegría.
El mazazo final que paralizó a todos
Pero la alegría duró segundos. En la última jugada, con San Martín desarmado atrás, Marcos Echeverría recibió solo y definió para el 2-1 definitivo. El silencio sepulcral reemplazó a los cánticos. Los jugadores de Temperley festejaban en el centro de la cancha, mientras la gente local no podía creer lo que acababa de pasar.
El premio fue excesivo para un rival que solo esperó el final. San Martín remó, pero murió en la orilla. Ahora, el equipo deberá levantarse de este golpe anímico.
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