El avance de los nacionalismos redefine las reglas del juego en Medio Oriente

¿Y si todo lo que creías saber sobre Medio Oriente está quedando obsoleto? El nacionalismo avanza y los estados ya no actúan por religión o idioma. Los detalles, en esta nota.

InfoTucumán · 25/07/2026 · 3 min de lectura
El avance de los nacionalismos redefine las reglas del juego en Medio Oriente

El avance de los nacionalismos redefine las reglas del juego en Medio Oriente

¿Y si la religión y el idioma ya no explican lo que pasa en Medio Oriente? Un análisis revela que los estados de la región actúan cada vez más según sus propios intereses nacionales, dejando de lado las viejas categorías de árabes, persas o musulmanes.

¿Por qué fracasan los enfoques tradicionales?

Durante años, analistas y medios simplificaron Medio Oriente usando etiquetas como “árabes”, “persas”, “sunitas” o “chiitas”. Pero esa mirada, cómoda y familiar, ya no alcanza. Los cambios en el sistema internacional muestran un mundo donde el estado es el actor central y los intereses nacionales mandan por encima de la lengua o la religión.

El fortalecimiento de la tendencia nacionalista en la región es una constante. No invalida del todo los factores religiosos o lingüísticos, pero a menudo los usa como fachada para encubrir intereses más concretos.

¿Unidad árabe? No, gracias

Asumir que los países de habla árabe forman un bloque homogéneo es ignorar la historia. Desde el acuerdo de Sadat con Israel hasta la expulsión de milicias palestinas de Jordania, pasando por la guerra civil libanesa y las tensiones entre Qatar y Arabia Saudita, los estados árabes siempre actuaron según sus intereses nacionales.

Algo similar ocurre en Iberoamérica: nadie espera que Argentina, México y Brasil piensen igual solo porque hablan español o portugués. Sin embargo, esa lógica no se aplica al analizar Medio Oriente.

El golfo como laboratorio nacionalista

En la zona del Golfo, la tendencia se acelera. Durante el último conflicto, Arabia Saudita no apeló a la defensa del islam, sino a su identidad nacional y sus intereses particulares. Irán, por su parte, lanzó ataques contra países árabes durante el Ramadán sin que la fe compartida limitara su accionar. En ambos casos, la nacionalización de la agenda política es evidente.

Arabia Saudita busca liderazgo regional basado en capacidades nacionales; Irán prioriza sus intereses antes que el chiismo. Se construye un sistema centrado en el estado, donde los intereses nacionales prevalecen sobre cualquier otro elemento.

Más allá de los clichés

Conocer la historia, el idioma y la religión es relevante, pero insuficiente. No entenderíamos la Argentina actual solo con el Virreinato del Río de la Plata, Borges o Piazzolla. Lo mismo aplica a Irán, Arabia Saudita o Qatar.

Los estados de Medio Oriente, pese a sus orígenes artificiales, han desarrollado una identidad propia. Hoy, las tensiones entre coordinación y conflicto son la norma. Entenderlos exige un esfuerzo profundo, centrado en sus particularidades e intereses.

Las universidades, centros de estudio y medios deben especializarse. Solo así podrán enriquecer la toma de decisiones de los organismos del estado.

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