Dijo sentirse “muy tranquila” horas antes de morir: el desgarrador mensaje de la colombiana que eligió la eutanasia

Horas antes de morir, Catalina Giraldo confesó que sentía una paz que no experimentaba en años. ¿Qué la llevó a tomar esa decisión y por qué su caso reabre un debate clave en Colombia?

InfoTucumán · 14/07/2026 · min de lectura
Dijo sentirse “muy tranquila” horas antes de morir: el desgarrador mensaje de la colombiana que eligió la eutanasia

Dijo sentirse “muy tranquila” horas antes de morir: el desgarrador mensaje de la colombiana que eligió la eutanasia

Catalina Giraldo, una psicóloga colombiana de 30 años, se despidió con una tranquilidad que no sentía desde hacía años. Horas antes de recibir la eutanasia, dejó un mensaje que estremece: “Quita un peso inmenso saber que tu sufrimiento no va a prolongarse”.

Su lucha contra trastornos mentales duró una década. A los 20 le diagnosticaron depresión mayor severa, trastorno límite de la personalidad y ansiedad. Desde entonces, soportó más de 40 tratamientos farmacológicos, tres ciclos de terapia electroconvulsiva, ketamina y nueve internaciones psiquiátricas por intentos de suicidio.

¿Por qué no pudo acceder al suicidio asistido?

Catalina solicitó formalmente la Asistencia Médica al Suicidio, despenalizada en Colombia desde 2022. Sin embargo, la falta de reglamentación le impidió acceder a esa vía. Su EPS le negó el pedido en reiteradas ocasiones, argumentando que la ley no especifica el alcance para trastornos de salud mental. Ante la negativa, optó por la eutanasia, que sí cuenta con protocolos establecidos.

Su caso fue el primero en plantear formalmente el suicidio asistido por motivos psiquiátricos en el país. En 2024, 352 personas accedieron a la eutanasia en Colombia, una cifra que crece año a año.

El mensaje final a la Corte Constitucional

Antes de morir, Giraldo dejó un mensaje contundente: “Esta lucha no termina conmigo. Hay personas que lo necesitan de manera urgente; hay personas que sufren y que se suicidan todos los días”. Lucas Correa, director de DescLAB, la organización que la acompañó, explicó que su caso plantea una pregunta clave: si el derecho a morir dignamente será real o seguirá limitado por la falta de reglamentación.

Catalina definió su última hospitalización como el punto de quiebre: “Me vi en una cama de hospital por un número de veces que ya olvidé. No podía caminar; estaba muy restringida. Me dije que no podía volver a estar en ese lugar”.

Catalina GiraldoCatalina Giraldo

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