De la ficción a la nube: la computación cuántica ya optimiza el tránsito en ciudades

La computación cuántica ya no es ciencia ficción: optimiza el tránsito, revoluciona la logística y amenaza la ciberseguridad. ¿Cómo funciona y qué viene para Argentina?

InfoTucumán · 11/07/2026 · min de lectura
De la ficción a la nube: la computación cuántica ya optimiza el tránsito en ciudades

De la ficción a la nube: la computación cuántica ya optimiza el tránsito en ciudades

La computación cuántica dejó de ser un experimento de laboratorio y ya se aplica en bancos, laboratorios farmacéuticos y hasta en la optimización del tránsito urbano. Un salto tecnológico que, según expertos, transformará la logística, las finanzas y la ciberseguridad en los próximos años.

En 2020, la miniserie Devs imaginó una computadora capaz de simular el universo entero. Hoy, esa capacidad de procesar múltiples escenarios en simultáneo —sin la ambición metafísica de la ficción— es una realidad que ya impacta en empresas y gobiernos.

¿Cómo funciona?

Mientras una computadora clásica procesa bits (0 o 1), la cuántica utiliza qubits, partículas subatómicas que pueden estar en varios estados a la vez gracias a la superposición. A eso se suma el entrelazamiento cuántico, que conecta qubits incluso a distancia. La combinación multiplica exponencialmente la capacidad de cómputo.

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Facundo Díaz, CEO de /q99, compara esta evolución con la ley de Moore: “Hoy trabajamos con una computadora de 124 qubits de IonQ y a fin de año tendremos una de 256. La exponencialidad no es solo en cantidad, sino en capacidad”.

Un bienio clave: 2025-2026

Según el Quantum Technology Monitor 2026 de McKinsey, más de 300 empresas —entre ellas Airbus, JPMorgan Chase y Boehringer Ingelheim— ya usan computación cuántica para resolver problemas comerciales. El informe estima que el sector generará entre 1,3 y 2,7 billones de dólares para 2035, y que la inversión en 2025 alcanzó los 12.600 millones de dólares, seis veces más que el año anterior.

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Díaz señala que Argentina va un paso detrás del ritmo global: “2025-2026 es el bienio de aplicación en gobiernos y grandes empresas; 2027-2028 será para compañías medianas. La tecnología ya está, es accesible vía cloud”.

IBM presentó en noviembre de 2025 su procesador Nighthawk de 120 qubits, con el objetivo de lograr ventaja cuántica verificable a fines de 2026 y un sistema tolerante a fallos (Starling) en 2029. Google, por su parte, demostró en diciembre de 2025 que su chip Willow completó en cinco minutos una tarea que a una supercomputadora clásica le tomaría varias veces la edad del universo.

Un hito concreto: la Cleveland Clinic simuló en 2026 una proteína de 303 átomos, algo imposible para la computación clásica actual.

Tres frentes de impacto

Díaz identifica tres áreas donde la cuántica ya marca la diferencia:

1. Optimización y logística: “Es transformacional en cadenas de suministro. Estamos trabajando en ciudades para optimizar el tránsito integrando semáforos con transporte público, reduciendo tiempos y costos”, explica. Proyectos logran eficiencias del 30% o más.

2. Cálculos complejos: Modelización de escenarios en finanzas, como construcción de modelos de riesgo y optimización de portafolios.

3. Ciberseguridad: La capacidad futura de vulnerar encriptación actual ya impulsa a organismos como el NIST y la ANSSI a desarrollar criptografía poscuántica. Mientras, ciberdelincuentes aplican la estrategia “Harvest Now, Decrypt Later”.

El desafío: la aplicación, no la ciencia

Para Díaz, la etapa científica ya está validada. “No necesitás ser científico; el desafío es la aplicación. En uno o dos años, cualquier persona puede meterse en esto. Si venís de la informática y la programación, estás en el momento justo”.

En Argentina, el proyecto QUBIT.AR (CONICET, UBA, UNC, UNSAM, Instituto Balseiro) trabaja desde 2022 en simulación molecular, algoritmos de optimización y criptografía poscuántica. En junio de 2026, investigadores del CONICET, CNEA y el Balseiro publicaron en PRX Quantum una técnica de sensado cuántico con aplicaciones en tecnologías cuánticas y procesos biomoleculares. En 2024, un estudio en Science logró fabricar un “cristal de tiempo” con potencial para transmisión ultrarrápida de información.

La escena de Devs ya no es solo ficción: esa capacidad de simular lo imposible en minutos ahora está en la nube, al alcance de bancos, ciudades y empresas medianas.

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