Creó una trampa infalible con ChatGPT y desaprobó a 32 de 35 alumnos: el método que dejó helados a sus estudiantes
Un profesor de historia usó una frase oculta en el enunciado para pillar a sus alumnos usando ChatGPT. El resultado fue devastador: 32 de 35 reprobaron. ¿Qué pasó después?
Creó una trampa infalible con ChatGPT y desaprobó a 32 de 35 alumnos: el método que dejó helados a sus estudiantes
Un profesor de historia de Estados Unidos se volvió viral al revelar cómo reprobó a 32 de 35 estudiantes tras tenderles una ingeniosa trampa para detectar el uso de inteligencia artificial en sus trabajos. El caso desató un intenso debate sobre la integridad académica en la era digital.
Jason Gibson, docente de la Universidad Alcorn State, compartió en TikTok el método que utilizó para descubrir a quienes delegaron la tarea en ChatGPT sin siquiera leer el resultado. La consigna era escribir un ensayo sobre la Revolución Industrial, pero lo que los alumnos no sabían es que el enunciado escondía una clave oculta.
¿Cómo funcionaba la trampa?
Gibson incluyó en el correo con las instrucciones una frase escrita en letras blancas sobre fondo blanco, prácticamente invisible a simple vista. Allí pedía que la palabra “Madagascar” apareciera en el texto en un contexto absurdo. Quienes copiaron y pegaron el enunciado completo en ChatGPT sin revisarlo arrastraron esa consigna oculta, y la IA generó frases delirantes como “Madagascar flota de lado durante la tarde” o “La bicicleta morada de Madagascar susurra al techo”.
El resultado fue contundente: 32 de 35 alumnos de dos cursos diferentes cayeron en la trampa y fueron desaprobados. “Quedó más que claro que los estudiantes ni siquiera volvieron a leer las respuestas”, afirmó Gibson en sus videos, que acumularon millones de reproducciones.
Reacciones divididas y el debate sobre la IA
El caso generó opiniones encontradas en redes sociales. Mientras algunos aplaudieron la creatividad del profesor para enseñar una lección sobre honestidad, otros cuestionaron si la estrategia era justa o si reflejaba la falta de adaptación de las instituciones a la tecnología. Gibson aclaró que no buscaba avergonzar a nadie: tras corregir los exámenes, envió un mensaje explicando el motivo y mostró la captura de pantalla con el texto oculto resaltado. “Incluso dije: ‘Miren, esto solo sucede si copian y pegan todo el enunciado y luego la respuesta sin verificarla’”, relató. También invitó a los perjudicados a apelar la nota. “No me da satisfacción ver a los estudiantes fracasar. No es mi objetivo”, aseguró.
Lo que más sorprendió al profesor no fue el uso masivo de IA, sino que tan pocos alumnos leyeran lo que entregaron. Varios trabajos incluían frases surrealistas que habrían sido descubiertas con una simple revisión. Para Gibson, esto refleja una preocupación creciente: “No solo que los estudiantes usen IA, sino que deleguen por completo el proceso de aprendizaje”.
El futuro de la educación frente a la inteligencia artificial
El episodio reavivó el debate en las universidades estadounidenses. Mientras algunos docentes optan por volver a exámenes escritos a mano o presenciales, otros buscan integrar la IA como herramienta, pidiendo a los alumnos que aclaren cuándo y cómo la utilizan. “En lo que respecta a la IA, la realidad es que no ha formado parte de la educación el tiempo suficiente como para que podamos realizar investigaciones y llegar a conclusiones sólidas”, afirmó Gibson. Y concluyó: “Todos estamos innovando y probando cosas nuevas para sostener la integridad académica. Nadie tiene la respuesta definitiva”.
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