Contrarreloj diplomática: el Gobierno busca cerrar el financiamiento de la Base Naval de Ushuaia antes de que cambie el mapa político en EE.UU.

La Casa Rosada acelera las gestiones para financiar la Base Naval de Ushuaia antes de que las elecciones en EE.UU. cambien el tablero político. ¿Lograrán cerrar el acuerdo a tiempo?

InfoTucumán · 11/07/2026 · min de lectura
Contrarreloj diplomática: el Gobierno busca cerrar el financiamiento de la Base Naval de Ushuaia antes de que cambie el mapa político en EE.UU.

Contrarreloj diplomática: el Gobierno busca cerrar el financiamiento de la Base Naval de Ushuaia antes de que cambie el mapa político en EE.UU.

En la Casa Rosada corren contra el tiempo. La negociación por la Base Naval Integrada de Ushuaia “no está avanzada”, pero quieren sellarla antes de las elecciones legislativas de Estados Unidos. El motivo: temen que una eventual pérdida de control republicano en el Congreso estadounidense complique la voluntad política de Washington.

“Según nuestras proyecciones, una de las cámaras pierde seguro”, confiesan en Balcarce 50. El alineamiento con Donald Trump abrió una ventana de oportunidad para la cooperación militar y logística, pero esa ventana podría cerrarse si los resultados electorales modifican el margen de maniobra de la Casa Blanca.

¿Qué busca el Gobierno con la base?

El proyecto es estratégico: reforzar la presencia argentina en el Atlántico Sur, potenciar la logística antártica y controlar una zona sensible por su cercanía con Malvinas. La iniciativa está bajo la órbita del Ministerio de Defensa y combina a la Armada con planificación conjunta. El problema es que hoy no hay financiamiento garantizado.

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En el Ejecutivo imaginan un acuerdo técnico similar al que se aplicó con el Cuerpo de Ingenieros del Ejército estadounidense en la Hidrovía. No se trata de instalar una base extranjera, explican, sino de explorar asistencia, cooperación técnica y eventualmente apoyo operativo para acelerar la construcción.

El factor geopolítico y la sombra de China

La obra tiene un trasfondo que trasciende lo local. En Balcarce 50 sostienen que Ushuaia puede convertirse en un punto logístico clave para la proyección antártica y competir con puertos como Punta Arenas, Hobart y el que el Reino Unido desarrolla en Malvinas. El respaldo de Washington reforzaría la posición argentina en la región.

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Además, el interés estadounidense está vinculado a la disputa con China. En despachos oficiales aseguran que Washington mira con atención la presencia china en infraestructura estratégica latinoamericana, y Tierra del Fuego forma parte de ese mapa por su ubicación y proyección hacia la Antártida.

Los convenios ya firmados con Trump

El Gobierno viene sellando acuerdos militares y de seguridad con la administración Trump: participación en el Escudo de las Américas, acuerdo marítimo con el Comando Sur, donación de cámaras y equipamiento, ejercicios conjuntos y cartas de intención para cooperación logística y acceso a drones y sistemas antidrones.

En Defensa destacan los ejercicios navales combinados y la visita de Javier Milei al portaaviones USS Nimitz como señales de una nueva etapa. La Casa Rosada busca mostrar que el vínculo con Washington no es solo económico, sino que abarca seguridad, defensa y alineamiento geopolítico.

La relación también se reflejó en el Consejo de la Paz, iniciativa de Trump que Milei respaldó. Aunque no prevén enviar la ratificación al Congreso en el corto plazo, en Balcarce 50 lo consideran parte del mismo esquema de alineamiento internacional.

Los riesgos políticos y el viaje de Milei

La discusión es sensible: cualquier esquema con presencia o asistencia militar extranjera en territorio argentino puede generar cuestionamientos parlamentarios y diplomáticos. Por eso, el Gobierno insiste en que se trata de infraestructura argentina, bajo control argentino, y busca un formato técnico y gradual para evitar una discusión legislativa costosa.

En paralelo, trabajan para que Milei vuelva a viajar a Estados Unidos en el segundo semestre. No irá a las celebraciones del 4 de julio, pero buscan otro encuentro con Trump, quizás en un evento conservador. La apuesta es usar ese viaje para empujar los expedientes estratégicos pendientes, entre ellos la base de Ushuaia, que combina presencia soberana en el Atlántico Sur, proyección antártica y profundización de la alianza militar con Estados Unidos.

Base Naval Integrada de UshuaiaTrump y Milei

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