Confesó el crimen, descuartizó a su marido con sus hijos carniceros y cuatro años después sigue libre: la Justicia no encuentra fecha para el juicio

Confesó haber matado y descuartizado a su esposo con ayuda de sus hijos carniceros, pero cuatro años después sigue libre y sin fecha de juicio. ¿Qué está pasando en la Justicia?

InfoTucumán · 18/07/2026 · min de lectura
Confesó el crimen, descuartizó a su marido con sus hijos carniceros y cuatro años después sigue libre: la Justicia no encuentra fecha para el juicio

Confesó el crimen, descuartizó a su marido con sus hijos carniceros y cuatro años después sigue libre: la Justicia no encuentra fecha para el juicio

Laura Marcela Campos admitió haber asesinado y desmembrado a su pareja, Daniel Tomás Silvero, con la ayuda de sus dos hijos, ambos carniceros. Ocurrió en Villa Fiorito en 2022. Sin embargo, a pesar de la confesión y las pruebas, el juicio oral aún no tiene fecha y los tres acusados continúan en libertad.

La abogada querellante, Verónica Rodríguez Gabriolo, expresó su indignación: “Campos confesó el crimen. Es increíble que aún siga libre”. En diálogo con TN, agregó: “Tenemos los videos, las testimoniales y la declaración de la imputada, que además dice que sus hijos colaboraron. Los tres están imputados en la misma causa y los tres están libres”.

¿Cómo se descubrió el crimen?

La última vez que vieron a Silvero con vida fue el 1° de junio de 2022, cuando una cámara de seguridad lo registró llegando en un auto blanco a la casa que compartía con Campos. Ocho días después, una de sus hijas denunció su desaparición tras recibir un mensaje sospechoso. La joven desconfió por los errores de ortografía y porque Silvero había dejado una carta advirtiendo que, si le pasaba algo, lo buscaran en su casa.

La investigación se aceleró cuando la Policía encontró dos piernas dentro de una bolsa de residuos en un basural de la esquina de Necol y Darwin. Horas después, Campos confesó en la comisaría 5ta. de Villa Fiorito. Por sus indicaciones, los efectivos hallaron la cabeza de la víctima dentro de un balde de cemento en un arroyo y otros restos desparramados por la zona.

La confesión y las versiones enfrentadas

“Yo fui, el día del partido Argentina e Italia (en la Finalissima), le pegué con un palo, lo corté con una sierra, lo puse en bolsas y lo tiré”, declaró la imputada. Y detalló: “Caminé mucho. Una parte tiré en el arroyo, a 20 cuadras de mi casa. Otra parte en el basurero de la calle La Haya y Hornos, y otra parte en General Conesa, entre Marcella y Barcelona”. También reconoció: “No tendría que haberlo matado, pero no sé cómo pueden existir personas así, tan perversas. A mí me enfermó la cabeza”.

La defensa de Campos sostiene que actuó en un contexto de violencia de género y familiar. Ella aseguró que fue víctima de maltratos y que temía por la integridad de una de sus hijas, a quien Silvero intentaba abusar. Sin embargo, la abogada querellante cuestionó esa versión: “Más allá de esa declaración, no hubo denuncias previas al hecho. Nosotros contamos con testimonios que relatan que él no era violento y que, por el contrario, era ella quien lo celaba permanentemente”.

Gabriolo agregó: “Hay testimonios que indican que Campos protagonizaba escenas de celos constantes. Incluso una compañera contó que una vez le arrojó agua caliente a Silvero porque estaba hablando con otra mujer”. Para la querella, los celos podrían haber sido el móvil del asesinato.

¿Por qué siguen libres?

El pedido de elevación a juicio fue presentado en 2024 y reiterado en 2025. “Lo único que falta es ganas de elevarlo. No hace falta nada más”, sostuvo Gabriolo. Y agregó: “Cada vez que reclamamos una definición, la respuesta fue incorporar nuevos elementos probatorios que terminan justificando a la imputada”.

La fiscal Marcela Juan sostuvo desde el inicio que Campos y sus hijos eran víctimas de violencia de género y familiar, criterio que la jueza de Garantías Laura Ninni tomó en cuenta para concederles la libertad mientras continúan imputados por “homicidio agravado por el vínculo y por el concurso premeditado de dos o más personas”.

El reclamo de la familia y los rumores macabros

Miriam, hermana de Silvero, expresó su indignación: “Hoy cualquier mujer puede matar a su marido porque no existe la Justicia. Todos los hombres corren peligro”. Aseguró que su hermano sufría violencia de género, aunque nunca lo denunció, y que vecinos escuchaban los gritos y maltratos de Campos hacia él.

El caso también estuvo rodeado de rumores. Vecinos difundieron una hipótesis macabra: que Campos podría haber usado restos de la víctima para hacer empanadas y venderlas en la feria, algo nunca comprobado pero que sumó morbo a la historia. Lo cierto es que, cuatro años después, el caso sigue sin juicio y los tres acusados en libertad.

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