Bomberos argentinos en Venezuela: lo que encontraron al llegar superó cualquier imagen

¿Qué vivieron los 40 bomberos santafesinos que viajaron a La Guaira? La historia detrás de la misión que los marcó para siempre.

InfoTucumán · 25/07/2026 · 3 min de lectura
Bomberos argentinos en Venezuela: lo que encontraron al llegar superó cualquier imagen

Bomberos argentinos en Venezuela: lo que encontraron al llegar superó cualquier imagen

Cuarenta bomberos santafesinos viajaron a La Guaira tras los terremotos del 24 de junio. Lo que vieron al llegar superó cualquier transmisión televisiva. “Eran kilómetros y kilómetros de escombros”, relata el comandante Alejandro Brullo.

Los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 dejaron 3889 muertos, casi 17.000 heridos y 190 edificios colapsados. Además, 6462 personas fueron rescatadas con vida. En ese contexto, la brigada USAR ARG-15, con 40 bomberos voluntarios de Santa Fe, partió para relevar a los primeros equipos argentinos.

La odisea de llegar: seis horas para prepararse

La convocatoria fue inmediata. En seis horas, los bomberos debían presentarse con documentación y equipo. El cabo Alberto Ullua, de Correa, no tenía pasaporte. Inició un trámite urgente y esperó hasta último momento. “Me hicieron sufrir. Cuando me llamaron fue como la convocatoria de Scaloni”, cuenta.

Ullua trabaja en una empresa de agroquímicos y ya no tenía días de vacaciones. Su jefe lo apoyó y un compañero cubrió su puesto. “Dije: ‘Me voy’. Por suerte, mi jefe me acompañó”, recuerda.

En la zona cero: el rompecabezas de los escombros

Al llegar a La Guaira, la ansiedad se transformó en disciplina. Descargaron más de seis toneladas de equipamiento, montaron una base y trabajaron 24 horas en turnos. La remoción de escombros era un desafío constante. “Es como un rompecabezas: tenés que evaluar qué mover y qué no, porque todo cambia mientras trabajás”, describe Ullua.

Las réplicas agregaban peligro. Mientras unos ingresaban a las estructuras, otros aseguraban la logística: combustible, comida, comunicaciones. Dormir era difícil: calor sofocante de día, lluvia y viento de noche.

Familias al borde de los escombros

Las familias esperaban cerca, sin saber si sus seres queridos estaban bajo los restos, en un hospital o desaparecidos. “Se quedaban ahí, al costado, aguardando alguna noticia. Eso te obliga a dar todo”, dice Brullo. En un edificio, una pareja rezaba ante el montículo de piedras. Se apartaron para dejar trabajar a los bomberos, pero observaban cada movimiento.

La hija del propietario buscaba pertenencias de su padre. Los bomberos usaban perros y equipos técnicos para marcar sectores prioritarios. La esperanza nunca se perdía. “No hay un momento en que decís: ‘Acá ya no queda esperanza’. Se trabaja hasta el último instante”, afirma Ullua.

Solidaridad en medio del dolor

En medio de la tragedia, los bomberos recibieron gestos de solidaridad. Personas que lo habían perdido todo les ofrecían agua. Otros trabajaban a su lado, removiendo escombros de edificios donde buscaban a sus propios familiares. “Verlos laburar a la par nuestra nos daba más fuerza”, señala Ullua.

Un chofer de colectivo detuvo el vehículo para agradecerles. Él también había sufrido pérdidas, pero seguía trabajando. Hubo silencio y lágrimas. “Era una persona golpeada y, aun así, estaba a disposición de los demás”, recuerda.

El regreso: 40 y 40

Brullo, que durante la misión enviaba mensajes cotidianos a sus hijas (“Hoy probé las arepas”), pronunció al regresar: “Fuimos 40 y volvimos 40”. Detrás de esas palabras había alivio y orgullo. “No se vuelve siendo el mismo”, reflexiona Ullua. “Se vuelve con las lágrimas en la mano, pero también con más experiencia y con la responsabilidad de volcarla en los cuarteles para que otros estén mejor preparados”.

A un mes de los terremotos, Venezuela sigue reconstruyendo. Para los bomberos argentinos, la misión continúa: ahora deben transmitir lo aprendido y fortalecer la preparación.

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