Argentinos en Montevideo se reúnen para la final mientras un editorial uruguayo desnuda una mayoría que les desea el mal
Mientras los argentinos en Uruguay se organizan para ver la final, un editorial de Búsqueda revela que la mayoría de los uruguayos les desea el mal. ¿Qué hay detrás de esta rivalidad?
Argentinos en Montevideo se reúnen para la final mientras un editorial uruguayo desnuda una mayoría que les desea el mal
Mientras los argentinos residentes en Uruguay se organizan para ver juntos la final del Mundial, un duro editorial del semanario Búsqueda expone que la mayoría de los uruguayos no solo no festeja los triunfos albicelestes, sino que los sufre y les desea el fracaso.
“Todo aquel que piense que Argentina va a perder / tiene que saber que no es así, que al final vamo a darla vuelta”. El canto pertenece al grupo “Hinchas Argentinos en Uruguay”, que convoca a ver la final en distintos puntos de Montevideo. Son la cara visible de una comunidad que busca apoyo mutuo en medio de una realidad incómoda: la rivalidad futbolística que parece ir más allá del deporte.
Los petardos de festejo a los goles de Francia en el Mundial anterior se oyeron fuerte en los barrios de la capital uruguaya. Y lo mismo pasó en el histórico partido contra Inglaterra del pasado miércoles. Un comportamiento que, para algunos analistas, revela un “síndrome de hermano menor” en la sociedad uruguaya.
¿Envidia o resentimiento?
Andrés Danza, director periodístico del prestigioso semanario Búsqueda, publicó un editorial que describe a sus compatriotas como “un pueblo envidioso y desconfiado”. Titula su columna parafraseando al ex presidente Jorge Batlle: “Una manga de envidiosos, del primero al último”. Y se pregunta: “¿Por qué, de dónde viene esa especie de resistencia a los triunfos argentinos que se parece bastante al odio y a la envidia?”.
Danza ancla la relación en una historia de emancipación común, pero señala que “pasados dos siglos, casi nadie tiene en cuenta ese embrión conjunto, al menos de este lado del Río de la Plata. Porque si hay algo que claramente la mayoría de los uruguayos no quiere ser es argentina, y esa rivalidad se aviva aún más en tiempos de exceso de fanatismo futbolístico”. Aclara que no son todos, pero que los que se alegran por las victorias argentinas “no dejan de ser una minoría”.
“Después del triunfo de ayer miércoles, Argentina está otra vez en la final de un Mundial de fútbol. Podría ser una alegría para muchos orientales, pero no lo es. Al revés, lo sufren; están deseando que se desmoronen de una buena vez. Raro y contradictorio, pero cierto”, escribe.
El editorial cierra con dureza: “Seguimos ocupados siguiendo al detalle sus vaivenes, de espalda a lo que nos pasa fronteras adentro. Mientras, les deseamos el mal en lugar de intentar saber por qué les va tan bien. Los envidiamos en lugar de aprender de ellos. Tratamos de destruirlos en lugar de construir con el ejemplo. Y así no se puede. Por más cerca que estemos, somos nosotros los que nos ubicamos cada vez más lejos”.
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