A los 18, perdió a su pareja días antes del parto y hoy vende tortillas para criar sola a su bebé
Perdió a su pareja días antes del parto y ahora vende tortillas para mantener a su hija. Conocé su historia de lucha y el reclamo de justicia.
A los 18, perdió a su pareja días antes del parto y hoy vende tortillas para criar sola a su bebé
Una joven tucumana de 18 años enfrenta una realidad desgarradora: su novio murió en un accidente laboral cuando faltaban solo 10 días para que naciera su hija. Ahora, entre el duelo y la maternidad, sale adelante vendiendo tortillas en una esquina de San Miguel de Tucumán.
La vida de Susan Vallero cambió para siempre el 28 de abril de 2026, cuando Gabriel Coronel, de 23 años, cayó desde un séptimo piso mientras pintaba balcones internos de un edificio en Chacabuco 34, en la capital tucumana. La caída fue de más de 30 metros. Diez días después, nació Hadassa, la hija que él nunca conoció.
¿Qué pasó aquel día?
Esa mañana, Susan y Gabriel hablaron por teléfono como siempre. Él le dijo “amor, te amo” y se despidió para ir a trabajar. Ella se preparaba para hacerse un ecodoppler. Minutos después, recibió el llamado de la hermana de Gabriel: había sufrido un accidente. Luego, un responsable de la obra le aseguró que estaba en el hospital con una fractura de cadera. Pero era un falso parte médico.
“Él llegó con quebradura de cráneo, de cadera, de columna. Tenía el cráneo hundido y las costillas incrustadas en los pulmones”, relata Susan a TN. La realidad era mucho más grave de lo que le habían dicho.
La lucha por justicia y el emprendimiento
La familia reclama justicia en el fuero penal y laboral. Susan sostiene que Gabriel trabajaba de manera informal desde hacía más de un año y responsabiliza a los arquitectos de la obra y al consorcio del edificio por las condiciones inseguras. “Personas con conocimiento le arrebataron la vida por la necesidad que él tenía de trabajar”, dice Sandra Gómez, madre de Gabriel.
Para sostener a su hija, Susan dejó temporalmente la carrera de Medicina y abrió un emprendimiento familiar. Vende tortillas, bollos y productos caseros en una esquina de Tucumán. Cada madrugada amasa más de diez kilos de harina junto a su madre y su suegra, luego viaja desde la zona rural donde vive y cuida a la bebé.
“Hay días buenos y días malos. A veces me quedan tortillas sin vender y prefiero regalarlas a los vecinos antes que volver con tanto peso”, cuenta. Pero no se rinde: “Sé que Dios nos prepara algo bueno”.
Hadassa, de poco más de dos meses, es el motor que la impulsa. “Cuando miro a mi hija siento que falta él al lado”, confiesa. Pese a todo, Susan sueña con retomar sus estudios: “Algún día voy a volver a estudiar”.
Para quienes quieran colaborar, Susan compartió su alias: Susan.vallero.
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